8/10/07

Ineficacia internacional en Birmania



La brutal y sangrienta represión desatada en Birmania por una de las dictaduras más viejas del planeta -una Junta Militar gobierna este país desde 1962- y la falta de un respeto diplomático mínimo a los llamamientos internacionales no son nuevos.

En buena medida, esta actitud de impunidad debería haber provocado la más inmediata y firme reacción de la comunidad internacional, aunque sólo fuera para evitar una repetición de los trágicos acontecimientos de 1988, cuando la represión masiva contra las manifestaciones en demanda de libertad y democracia acabaron con más de 3.000 muertos y el humillante silencio internacional.

Un silencio que cubre también a la activista y premio Sajarov y Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi,en arresto domiciliario desde 1989. Birmania ha puesto de manifiesto la impotencia diplomática y la incapacidad política de la ONU -que ya dejó abandonados a su suerte a los ciudadanos birmanos hace 20 años-, que se ha tenido que conformar con la concesión de un visado para uno de sus representantes y donde los principales aliados de los generales birmanos -China, India y Rusia- anuncian que se opondrán a cualquier sanción contra el régimen, uno de los más corruptos del planeta.

Este fin de semana miles de personas se han manifestado en Europa convocados por Amnistía Internacional para denunciar la situación de falta de libertades y represión que sufren los ciudadanos en Birmania. Un paso adelante que denuncia también la escasa capacidad de reacción del llamado Primer Mundo, donde la atención mediática se centró en la fuerza estética de las imágenes de miles de monjes protestando por las calles antes incluso que en la denuncia de una represión indiscriminada contra una población -asesinatos y detenciones masivas- que se manifestaba pacíficamente en demanda de mejores condiciones de vida.

O donde la capacidad política de gobiernos como los de España, Francia o Italia ha quedado anulada por la presión de los grandes grupos económicos con intereses en el país, especialmente en el ámbito de los hidrocarburos. Los compromisos de las grandes corporaciones internacionales, la realpolitik y la incapacidad política de la UE y la ONU han permitido que en Birmania los derechos humanos sigan siendo un cuento chino .

http://www.noticiasdealava.com/ediciones/2007/10/08/opinion/d08opi3.736166.php

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